Anécdotas tangueras en 6 cuotas (Ideales para financiar la crisis existencial)

Anécdotas tangueras en 6 cuotas (Ideales para financiar la crisis existencial)

Escrito por: Pablo Gustavo Leonardi
Foto: Katie Tegtmeyer

Milonga me sonaba a naftalina, a saco viejo deshilachándose en el placar, entre polillas empachadas y las camisas de mi abuelo. La palabra se oía como un lamento lejano, de prosa tristona y lágrimas efervescentes. La condenaba sin conocerla, desde la soberbia actitud de un ignorante, que mezclando temores e impaciencia, evitaba el coraje necesario para un contacto.

Los años se sucedían entre géneros de otra tela, entre baladas, pop y rock&roll. Los pies fingían que bailaban en un desarticulado intento que no prosperaba a más de 50cm de la radio. Uno movía la cabeza, descolocaba los hombros… Era al menos un intento.

Definía un ritmo en 8 tiempos, con pausas, pautas claras, figuras y estructuras seductoras que entre sudor, pasión y movimientos, te sacudían el letargo en un instante.
Cuando en la adultez los ritmos latinos lograron colarse en mis sentidos, algo diferente despertó. Entre sones, timbales, maracas y claves, la sangre se calentó y algo sonó a clic. Se gestaba un cambio. Definía un ritmo en 8 tiempos, con pausas, pautas claras, figuras y estructuras seductoras que entre sudor, pasión y movimientos, te sacudían el letargo en un instante.

Y me sentí -exageradamente- un bailarín. No sabía cómo, pero me habilité para el mundo de la danza. Era otra realidad e invitaba al descubrimiento. Mis pasos se perdieron en el camino del aprendizaje y quise andarlo a conciencia. Como una cosa lleva a más, un ritmo te invita a otro y las Salsas fueron Bachatas, Merengues y Rumbas, hasta que inevitablemente apareció el Tango. Era la frutilla de ese postre (y de allí en adelante, una irrefrenable tentación culinaria).

El Tango es incomparable… Si le abrís tu corazón, te vacía de referencias y te las reemplaza con las herramientas de un artesano.
El Tango es otra cosa, te controla desde la “argentinidad” profunda y se manifiesta en lo creativo, con la sensibilidad motriz más delicada. El Tango es incomparable… Si le abrís tu corazón, te vacía de referencias y te las reemplaza con las herramientas de un artesano.

(continuará…)