Más tangos y menos guerras

Más tangos y menos guerras

Autor: Romina Gásperi
Fotos: Photonquantique

Hoy todo el mundo habla en las redes sociales del atentado en París y de las víctimas de esta tragedia. Los civiles inocentes de la capital de Francia son tan víctimas como las pobres familias que migran de Siria y atraviesan las terribles aguas costeras para llegar al otro lado del país, escapando de los bombardeos que están recibiendo desde hace años. Algunos no llegan vivos como la familia que cruzó el mar en gomón para llegar a la costa de Turquía (como miles de refugiados) y solo llegó vivo su padre. Cómo olvidar aquella foto del niño de tres años que recorrió el mundo entero, hace apenas unos meses.

“No son los pueblos los que deciden hacer la guerra”

El mundo está viviendo una violencia desenfrenada, desatada por una guerra que comenzó hace ya mucho tiempo, ni en los atentados del 11 del 11 en EEUU ni en los que acaban de suceder el 13 de noviembre en Francia. Hace mucho, mucho tiempo más. No son los pueblos los que deciden hacer la guerra, sino los poderosos gobernantes de los países imperialistas que como cuenta la historia siempre intentaron conquistar más territorios.

Simón Brutt

Simón Brutt

Vivimos en el siglo XXI pero parece que no aprendimos nada. El poder, el petróleo y el dinero son máquinas de guerra por las que se pelean unos pocos, a costa de destruir las vidas de muchos. Nuestras sociedades están ciegas  y nos nos permiten ver lo que se esconde detrás de algunos medios de comunicación, también máquinas de guerra.

Miles y miles de inocentes están pagando con su vidas esta ambición desmedida de poder y nos lo disfrazan para que nos enfrentemos unos contra otros. O estás de un lado o estás  del otro. Nos hacen creer bajo este “falso patriotismo”, que hay que atacar al enemigo para defendernos de los “malos” cuando en realidad sabemos que la violencia genera más violencia.

¿Qué hacemos entonces? Nos ponemos una bandera francesa en facebook? o una de Siria? y qué tal si en vez de tomar partido de un bando o del otro, defendemos la paz por todos los inocentes y víctimas, sea cual sea su nacionalidad y su bandera. Porque este no es un tema de política, es un tema de humanidad. Porque también podríamos ser nosotros los que sufrimos los atentados. Pero claro acá no hay petróleo suficiente que les pueda interesar a los poderosos, (por suerte).

“El tango llega a todos lados y se expande por todo el mundo”

Podemos tomar conciencia y generarla, bailando tango. El tango llega a todos lados y se expande por todo el mundo, hasta al pueblo más recóndito de Francia. En Turquía son fanáticos del tango y dicen que hay muy buenos bailarines. Contagiemos de esta ola de tango al mundo, de esta enfermedad que no enferma sino que cura, que me “obliga” a abrazar al otro y a crear una conciencia de amor y de paz. Si ya sé, este camino es más lento y puede que no se vean los efectos a corto plazo. Pero no es menos poderoso que un arma. La fuerza de la conciencia puede llegar muy lejos.

Como el movimiento hippie en la década del 60 que se caracterizó por la anarquía no violenta, y formaron una contracultura políticamente atrevida, antibelicista y artísticamente prolífica en los EEUU y Europa. El Tango es un movimiento cultural mundialmente conocido, que atraviesa todas las naciones y los idiomas, un movimiento no violento que promueve la paz y el amor en el siglo XXI. Tíldenme de pacificista, de anarquista, y hasta de idealista, pero desde este lado del mundo solo puedo seguir bailando y escribiendo para aquellos que me leen desde el otro lado. Solo pido una cosa: Más tangos y menos guerras!!

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